En un evento pionero organizado por TELVA, titulado 'Persiguiendo la Longevidad', se abordó el complejo tema del envejecimiento saludable. El Dr. Manel Esteller, reconocido experto mundial en epigenética, envejecimiento y cáncer, fue la figura central de este encuentro. Acompañado por destacados profesionales de diversas disciplinas, Esteller compartió sus conocimientos sobre cómo prolongar la vida con calidad, destacando la interacción entre la genética y los factores externos, y enfatizando el papel crucial de mantener la mente activa y las conexiones sociales.
La conferencia se inauguró con la mención de María Branyas, una supercentenaria que vivió 117 años y 9 meses, cuyo caso ha sido objeto de estudio por el equipo del Dr. Esteller. Olga Ruiz, directora de TELVA, resaltó la asombrosa capacidad de las células de María para recordar y combatir enfermedades, un fenómeno que calificó de poético. Este estudio subraya la idea de que una longevidad excepcional no solo se trata de vivir más, sino de hacerlo con una salud notable, incluso a edades avanzadas. La investigación sobre María Branyas ha revelado que la diferencia entre su edad biológica y cronológica era de 25 años, un testimonio de la plasticidad del envejecimiento.
El Dr. Esteller enfatizó que la longevidad es el resultado de una combinación equitativa entre la herencia genética y los elementos epigenéticos. Subrayó que, si bien la genética establece una predisposición, los hábitos diarios tienen un impacto sustancial. Identificó el tabaquismo como el factor externo más perjudicial, relacionándolo directamente con diversas enfermedades crónicas. Además del tabaco, mencionó el consumo de alcohol, la exposición solar sin protección y la contaminación ambiental como agentes aceleradores del proceso de envejecimiento y contribuyentes a distintas patologías. Su análisis ofreció una visión clara sobre cómo las decisiones de estilo de vida pueden moldear el curso de la vida de un individuo.
La alimentación fue otro pilar fundamental de la discusión. El experto abogó por una dieta ligera y variada, rica en pescado, legumbres y azúcares naturales provenientes de frutas, siguiendo el modelo de las poblaciones con alta longevidad, como la japonesa. Advirtió contra el consumo excesivo de carnes procesadas, azúcares y grasas, que contribuyen al aumento de la esteatosis hepática. La importancia del microbioma, ejemplificada por la dieta de yogur de María Branyas, fue señalada como un factor clave en la prevención de la inflamación crónica. Además, se abordó el impacto del estrés y la calidad del sueño, reconociendo que un desequilibrio en estos aspectos acelera el envejecimiento y fomenta la aparición de enfermedades, aunque un nivel moderado de estrés es necesario para el funcionamiento óptimo.
Mirando hacia el futuro de la medicina y la longevidad, el Dr. Esteller y otros expertos exploraron avances prometedores. Se destacó la relevancia del diagnóstico precoz y la prevención a través de análisis genéticos. También se discutieron tratamientos innovadores, como Ozempic, que aunque inicialmente desarrollado para la diabetes, se defiende como una herramienta farmacológica crucial para la obesidad. La investigación en suplementos que ralentizan el acortamiento de los telómeros y la visión de una 'superpíldora' que simplifique el control del envejecimiento, son ideas que marcan el horizonte. El desarrollo de 'gemelos digitales' y organoides para pruebas virtuales de tratamientos y la investigación oncológica, incluyendo el cultivo de células de la propia María Branyas en laboratorio, demuestran que la ciencia continúa desentrañando los misterios de una vida más larga y saludable, fusionando la investigación básica con la aplicación clínica.