La Psicóloga Silvia Congost Revela las Claves del Amor Duradero en 'El Arte de Amar Bien'

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En su reciente obra literaria, la reconocida psicóloga Silvia Congost profundiza en los cimientos del amor duradero, desmitificando la idea de que las relaciones actuales son efímeras. Congost propone una visión donde el compromiso y la voluntad son esenciales para superar las adversidades y fortalecer los lazos afectivos. Su libro se convierte en una guía indispensable para aquellos que anhelan construir un vínculo amoroso sólido y consciente.

Entrevista Exclusiva con Silvia Congost: Desentrañando el 'Arte de Amar Bien'

El 8 de febrero de 2026, la destacada psicóloga Silvia Congost, autora del influyente libro El arte de amar bien, compartió con Laura Rodrigáñez insights profundos sobre la complejidad de las relaciones modernas. Congost abordó la creciente tasa de divorcios en España, que en 2024 alcanzó las 82,991 separaciones, un incremento del 8.2% respecto al año anterior, con un tercio de estas rupturas ocurriendo en matrimonios de veinte años o más. Sin embargo, la experta refutó la creencia de que las relaciones son inherentemente más “líquidas” hoy en día. Argumentó que la independencia económica de la mujer y la legalización del divorcio han reconfigurado el panorama de las rupturas, no necesariamente la calidad del compromiso.

Congost enfatizó que “la relación es la mayor escuela de autoconocimiento que existe”, ya que expone tanto nuestras virtudes como nuestras imperfecciones. Destacó la importancia de que ambas partes en una relación se preocupen genuinamente por el bienestar del otro. Una señal de alarma, según la psicóloga, es la frase “yo soy así”, que denota una falta de voluntad para el cambio y una indiferencia ante el sufrimiento de la pareja. Para una comunicación efectiva, la psicóloga sugirió hablar siempre desde la perspectiva personal, expresando lo que a uno le molesta o duele, en lugar de intentar “cambiar” al otro por su propio bien.

La psicóloga diferenció tres tipos de relaciones: las funcionales y duraderas, las que persisten por inercia (miedo, dependencia) y las que inevitablemente terminan. Resaltó que muchas rupturas podrían evitarse si las parejas tuvieran más información y educación sobre cómo nutrir un vínculo. Subrayó que el problema no es la falta de acceso a la información en la era actual, sino la incapacidad de “consumirla de verdad” a través de un proceso de autoconocimiento y reflexión profunda. Congost abogó por cuestionar patrones aprendidos y creencias arraigadas para sanar y evolucionar.

Respecto a la infidelidad, la psicóloga la calificó como una crisis profunda que socava los cimientos de confianza, respeto y lealtad. Aunque algunas parejas logran superarla, la mayoría no lo consigue. La clave para la superación, según Congost, reside en aprender de la crisis, lo que conduce al crecimiento y a un nivel más profundo de conciencia en la relación. Esto no implica borrar la huella del dolor, sino transformarla en una lección que fortalezca el vínculo y reavive la ilusión.

Finalmente, Congost se refirió a los hábitos de las parejas felices y duraderas. Advirtió que estos hábitos no deben convertirse en obligaciones monótonas. Propuso encontrar un equilibrio entre la necesidad de seguridad y la de variedad para mantener la chispa viva. Aunque no existe una fórmula mágica para el amor eterno, la experta enfatizó ingredientes esenciales como el cuidado mutuo, el compromiso, el respeto y la compasión. Concluyó que el verdadero éxito reside en construir una relación única, hecha a la medida de cada pareja, sin forzar aquello que no fluye naturalmente.

La visión de Silvia Congost sobre las relaciones es un recordatorio vital de que el amor es un viaje de constante descubrimiento y crecimiento. Su enfoque subraya la importancia de la introspección y la responsabilidad individual en la construcción de vínculos sólidos. Nos invita a mirar más allá de las estadísticas y a comprometernos activamente en entender y nutrir nuestras relaciones, transformando las crisis en oportunidades de aprendizaje y evolución personal. Al final, el arte de amar bien no es una meta, sino un camino continuo de autoconciencia y conexión profunda.

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