La fragilidad en la tercera edad no es meramente una cuestión de salud física, sino una realidad multifacética influenciada por elementos físicos, sociales, relacionales y del entorno comunitario. Esta perspectiva holística fue el eje central de un congreso reciente, organizado por el Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla (IDIVAL) y el Servicio Cántabro de Salud (SCS), donde se destacó la urgencia de adoptar un enfoque integral para su prevención y manejo.
En este evento, que congregó a expertos de diversas áreas, se profundizó en los retos que el envejecimiento poblacional plantea, con la fragilidad como uno de los desafíos más significativos. Los debates abarcaron desde el impacto de la nutrición en la autonomía funcional hasta los riesgos asociados a la polifarmacia y la relevancia de la fragilidad social como un factor determinante para la salud. Asimismo, se enfatizó la necesidad de fortalecer la colaboración entre los sistemas de salud y las iniciativas comunitarias, resaltando el papel crucial de los fisioterapeutas en programas de prevención de caídas, cuyo objetivo es preservar la independencia y la calidad de vida de los adultos mayores.
Además, se presentaron los avances del proyecto CIRCE, una iniciativa europea que, bajo el liderazgo del Servicio Andaluz de Salud y con la participación de 49 entidades de 14 países, busca implementar modelos de referencia en promoción y prevención de la salud. En Cantabria, este proyecto ha permitido replicar con éxito el modelo esloveno de Centros de Promoción de la Salud (HPC), integrando un abordaje integral de la persona en la Atención Primaria. Tras más de un año de desarrollo, CIRCE ha demostrado mejoras tangibles en la movilidad, el equilibrio y la capacidad funcional de los participantes, así como una mejor coordinación entre profesionales sanitarios y recursos comunitarios, y un fortalecimiento de los lazos sociales.
El éxito de esta jornada subraya la imperiosa necesidad de fomentar la colaboración entre la investigación, la asistencia sanitaria y la comunidad para desarrollar soluciones efectivas y sostenibles ante los desafíos demográficos y sanitarios actuales. Es fundamental continuar promoviendo un envejecimiento activo y saludable, donde las personas mayores puedan mantener su autonomía y bienestar en un entorno que las apoye y valore.