Superando los Obstáculos del Entusiasmo: Quejas, Caos y Miedo

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Aunque el denominado "Blue Monday" se presente como el día más sombrío del calendario anual, es un hecho que existen elementos persistentes que eclipsan nuestra alegría y vigor durante todo el año. Un destacado experto en la materia ha señalado tres fuerzas negativas, a las que metafóricamente llama "vampiros", que constantemente agotan nuestra vitalidad: la tendencia a la lamentación, la desorganización de nuestro mundo interior y la paralizante sensación de temor.

Según Andrés Pascual, director del postgrado en bienestar organizacional en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y autor de la obra "El poder del entusiasmo", las personas nacemos con una predisposición natural al entusiasmo. Sin embargo, factores externos, como el entorno social en el que vivimos, y aspectos internos, como las trampas de nuestra propia mente, a menudo trabajan en contra de mantener esa chispa interior. Pascual subraya la importancia de entender de dónde se fuga nuestra energía para poder recuperarla y cultivarla, especialmente frente a estos tres elementos disipadores.

El primero de estos "vampiros" es la queja. Pascual argumenta que la sociedad contemporánea está impregnada de un hábito constante de lamentación. Aquellos que se quejan a menudo justifican su actitud diciendo que simplemente expresan la realidad. No obstante, el experto señala que esta realidad está sesgada por un enfoque excesivo en lo negativo. No se trata de ignorar los problemas, sino de tomar conciencia de que la forma en que reaccionamos y actuamos ante las circunstancias es lo que realmente define nuestra experiencia, y que malgastar energía en quejas incesantes es contraproducente.

El segundo "vampiro" es el caos interno. La vida moderna, con su bombardeo de información, responsabilidades financieras y la constante incertidumbre, genera un desorden externo que inevitablemente se traduce en un caos dentro de nosotros. Este estado de desorden mental nos abruma y nos impide avanzar. El experto destaca que este caos no solo es generado por factores externos, sino también por nuestra propia incapacidad para manejar la sobrecarga de estímulos y demandas.

Finalmente, el tercer "vampiro" es el miedo. Si bien el miedo es una emoción esencial para la supervivencia, diseñada para activarnos ante el peligro, se convierte en un problema cuando deja de ser una reacción puntual y se transforma en un sentimiento crónico y paralizante. Pascual distingue dos tipos principales de miedo: el miedo al fracaso, que nos impide intentar cosas nuevas, y, aún más potente, el miedo al juicio de los demás si ese fracaso ocurre. Este temor a la desaprobación externa es, según el autor, una de las mayores barreras para la acción y el crecimiento personal.

Para combatir estos "vampiros" del entusiasmo, Pascual propone una estrategia basada en lo que denomina las "pilas AAA": Aceptación, Atención y Acción. La aceptación no implica conformismo, sino reconocer la realidad tal como es y, desde esa base, decidir libremente cómo proceder. La atención se refiere a la necesidad de vivir en el presente, alejándonos de la constante rumia sobre el pasado o la ansiedad por el futuro, a través de prácticas como la meditación informal. Finalmente, la acción es el motor que nos acerca a nuestras metas, impulsada por la pasión y la perseverancia, siempre en coherencia con nuestros valores.

Andrés Pascual resume su filosofía en un decálogo del entusiasmo, utilizando las letras de la palabra misma: Encuentra un propósito, Nutre tu cuerpo y mente, Tonifica tu lenguaje, Utiliza el humor, Sigue tu propio camino, Invita a personas entusiastas a tu vida, Aplaudir los pequeños avances, Sonríe, Mueve tu cuerpo para potenciar habilidades cognitivas y Observa el mundo con ojos de niño. Este conjunto de principios busca cultivar una actitud positiva y resiliente ante los desafíos cotidianos, promoviendo un estado de ánimo elevado y una vida plena.

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